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Las verdaderas razones de la falta de adherencia: una mirada más humana

26 ago
11 min de lectura

De qué va realmente crear magnetismo en tu servicio.


Está terminando la consulta.

Sacás la agenda para coordinar la próxima sesión. Buscan día y horario en común. Vos sabés perfectamente que esa persona no va a volver.

Ella también lo sabe.

¿Qué falló?

Hace unos días pregunté en un TikTok si les había pasado alguna vez de estar coordinando una próxima sesión mientras, por dentro, sabían perfectamente que la persona no iba a volver ni a asomarse.

Y las respuestas me hicieron pensar mucho en lo instalado que está el discurso del paradigma polarizado en energía masculina donde cambiar es cuestión de esfuerzo, disciplina, fuera de voluntad, motivación, tiempos, transacción dinero-información: “No tiene compromiso.” “No está lista para un cambio real.” “Vino buscando otra cosa.” “Quiere resultados rápidos.” “Le explicás todo y después no hace nada.” “Tiene demasiadas expectativas.” Poniendo la falta de adherencia en una característica de la personalidad del otro.

Y por otro lado, en espejo, la polarización en energía femenina: Inseguridad: “No dí lo suficiente, o tal vez dí demasiado”, Insuficiencia: “No sé lo suficiente”, Sensación de rechazo: “No conectó conmigo”. Poniendo la falta de adherencia en una falla en nosotras.

Según mi experiencia, lo cierto es que no es ni una ni otra. Pero en ambas miradas hay muchísima información y oportunidades. Porque si bien ninguna termina de expresar el real problema, es la polarización la que afecta el magnetismo.

Porque muchas de ustedes ya lo vienen intuyendo:

Sentís que das de más y la persona se va abrumada.

Que no sabés hasta dónde proponer, pero a su vez sentís la presión de cumplir con sus expectativas.

Que preparás devoluciones larguísimas y, mientras las hacés, una parte tuya ya sabe que probablemente es demasiado.

Que querés salir del plan alimentario pero todavía no encontrás cómo ofrecer una estructura sobre la cual la persona pueda fluir.

Que querés acompañar desde otro lugar pero no terminás de saber cómo ordenar todo lo que sabés.

Y que, en el fondo, hay una sensibilidad que se está despertando, que te dice que tanto la persona como vos necesitan menos cosas para hacer y más conectar con el ser.

Pero ¿Qué información nos está dando esa falta de adherencia sobre el espacio que estamos construyendo?

Miremos un poco más de cerca esas frases que tantas veces usamos para explicar por qué alguien no vuelve. Revisemos la energía del espacio para entender el rol que cumple la exigencia, la resistencia y las expectativas en eso, y sobretodo, cual es nuestra responsabilidad - y por lo tanto oportunidad - en todo esto.


“Quieren el resultado rápido y milagroso y es muy dificil mostrarles otro camino.”

Esta idea de que “las personas nos buscan para bajar de peso y es muy difícil mostrarles otra cosa” habla de dos cosas. Por un lado, no están llegando las personas indicadas porque estás dejando un vacío legal en la comunicación previa por miedo a perder potenciales consultantes.

Y por otro, faltan herramientas para acompañar a la persona a ser consciente de su propio deseo, sin estar forzando o convenciendo. Porque una cosa es que la persona tenga un objetivo. Y otra muy distinta es que ese sea realmente el deseo que la trajo hasta vos.

La persona tiene un deseo, y también muchísimas exigencias, resistencias y expectativas que la bloquean a la hora de habitarlo. Entonces aparece la idea de que tenemos que demostrarle que somos las indicadas para ayudarla a conseguir ese resultado.

Pero quizás nuestro trabajo no sea demostrarle que podemos llevarla hasta donde ella cree que quiere llegar, sino ayudarla a descubrir qué hay detrás de eso que cree que quiere. Y esto también tiene que ver con la comunicación.

Si vos estás fundamentalmente en contra de ese paradigma, ¿por qué estás recibiendo personas que no coinciden con tu mirada?

Acá hay dos posibles fallas: el filtro previo —si es que te gustaría que lleguen personas ya más alineadas a tu mirada— o la utilización de esa exigencia internalizada como punto de partida para trabajar en su proceso.

Hay muchos espacios donde establecer el filtro, y eso no aleja a personas de sumarse a tu espacio. Las prepara y las alinea para cuando lo hagan. No solo porque es mentira que las personas solo nos buscan para bajar de peso (a mi negocio me remito), sino porque ese discurso desde el cual se habitan es lo que, la gran mayoría del tiempo, las aleja de nosotras.

No me olvido más cuando estaba en un evento que me habían contratado para guiar una práctica de mindful eating y una mujer de las RRSS que yo admiro un montón miró de reojo cuando la llamé especialmente para que se acerque y, cuando vio que yo era nutricionista, me dijo un poco en chiste pero alejándose: “No, no, jaja nutricionistas no.”

¿Cuántas personas directamente nos evitan por la herida que el ejercicio de la profesión deshumanizante les generó?

¿No les debemos a ellas comunicar que existe otra forma de relacionarse con la comida y sus cuerpos, y que día a día trabajamos para que esto sea la norma y no la excepción?

Por supuesto que pueden llegar personas con ese mindset.

Pero también es nuestro rol mostrarles que en ese discurso que repiten hay mucho que las está dañando y alejando de lo que desean.

Y sobre todo, que la sesión desde su diseño integre esta mirada, para que sepa que este - *sesiones o cualquier otra propuesta que desees crear - es el espacio para hacerlo.

“Les explicás todo y no tienen el compromiso o no están listas, al menos en ese momento.”

¿Sabés el tiempo que dio vueltas? ¿Sabés las dudas que tuvo y las resistencias que ya tuvo que atravesar para dar el primer sí? A menos que alguien la haya amenazado, la persona que está delante tuyo sí tiene compromiso. Y sí está lista.

Lo que falla cuando termina la consulta y percibís que la persona se va sintiendo que no está lista para lo que le propusiste, está en lo que le propusiste; en la distancia entre lo que le diste y lo que realmente necesitaba.

Y si bien tal vez esto es incomodo de leer, acá es donde está la oportunidad que puede revolucionar por completo tu forma de acompañar y tu proyecto.

Porque definitivamente está relacionado a cómo nos enseñaron que había que encarar una consulta nutricional: como dadoras de información, recomendaciones y propuestas.

Y sumamente relacionado a cómo nos enseñaron a habitar nuestro rol: como la nutricionista que sabe y te muestra a dónde tenés que llegar.

Y acá hay una gran oportunidad: No tenés que hacer una formación más para eso ni ver qué más podés mandarle.Necesitás herramientas para encontrarla donde está, y que ella también pueda verse: Bajar juntas las expectativas de cuál tiene que ser el próximo paso, para dejar de ver cada sesión como una transacción y empezar a verlo como fichas que se mueven dentro de su proceso de cambio.


“Vienen con muchas expectativas y exigencias de todo lo que tengo que mandarle.”

¿Y me vas a mandar esto? ¿Y me vas a mandar lo otro? NOOO. No, joda jaja.

Pero más allá de mandar o no mandar, o cómo, o cuándo mandar, es importante tener en claro en qué la beneficia la decisión que estamos tomando para poder comunicarla debidamente y, en todo caso, llegar a un acuerdo. Hablando se entiende la gente después de todo.

Cuando no tenemos en claro la razón que sostiene la decisión, hay una falta de anclaje que termina desestabilizándonos y haciendo que la autoridad se corra de eje.

Y después tu intuición te da la razón: Era mucho, se fue abrumada, perdida, sin un norte claro. ¿Y vos? Drenada, trabajando más horas post consulta, resintiendo el momento en que dijiste que sí.

Trabajar en tus límites, tu alcance, rediseñar las sesiones para que después no se transformen en una lista de tareas interminable, rediseñar el formato y, por ejemplo, transformar ciertas herramientas en otras propuestas.

No se trata de empezar a dar menos y cobrar más como una decisión que viene del hartazgo o el resentimiento. Más bien lo contrario: Decidir desde la generosidad, la claridad, el liderazgo consciente y empático. Desde lo sostenible, que después de todo es lo que realmente nos deseamos y les deseamos: ser capaces de sostener y ser sostenidas por aquello que nos hace bien.


“Les mando todo, pero después se frustran y no vuelven.”

Tal vez puede hacer esfuerzo con un hábito. Pero no con las 10 páginas de PDF que le mandaste después de la sesión diciéndole que vaya de a poco, a alguien que siente que falla si no hace todo para la siguiente sesión. Porque hay cosas que tal vez pueda lograr de acá a 6 meses. Y si cree que debería llevarle 2 semanas, es lógico que se frustre. Y vos también.

Acá hay una falla de concepto: Cambiar no puede requerir esfuerzo.

Todo lo que requiera romper el piloto automático genera un gasto energético enorme en el cerebro, que más aún si la persona está en unísimo, con un estado de estrés crónico elevado, es científicamente imposible que lo logre. No le da el sistema nervioso para tanto.

Y la exigencia que arrastra de su propio proceso, más la que encontró en las expectativas de lo que le mandaste, no ayudan.

Y si a eso le sumamos la falta de motivación, autoestima y autoconfianza que se tiene después de haber pasado por tantísimas nutricionistas sintiéndose en falta por no poder cumplir con lo que le proponían, la sensación de no-poder la experimenta incluso antes de intentarlo.

Es nuestra responsabilidad hacerlo tan estúpidamente accesible que sea obvio. Y hacer de esta falta de motivación, autoestima y autoconfianza materia prima de trabajo durante las sesiones, sobre todo la primera.

La persona no viene con un objetivo. Viene con un deseo.

No viene a buscar un plan detallado y personalizado que hoy en día puede promptear en ChatGPT.

Viene, aunque no lo tenga del todo consciente, a buscar a una humana que pueda acompañarla a verse en su humanidad.

A ver sus logros, pero sobre todo a ver sus exigencias.

A ver sus deseos, pero sobre todo a ver sus miedos.

A ver sus posibilidades, pero sobre todo a ver lo que creía que iba a poder superar con la motivación de tener mil cambios para hacer. Y spoiler: eso mismo era lo que la estaba bloqueando de dar un primer paso.


Entonces, ¿qué está fallando?

Quizás no sea su compromiso.

Quizás no sea que “no está lista”.

Quizás no sea que “vino buscando otra cosa”.

Quizás tampoco sea que hay un hueco en tus conocimientos que impidió que diseñes la fórmula mágica para revivirla.

Quizás estamos intentando acompañar procesos de transformación desde un paradigma que todavía pone el foco en hacer, cumplir, producir y demostrar.

Y eso se mete en todo.

En cuánto damos.

En cuánto cobramos.

En cuánto hablamos.

En cuánto material mandamos.

En cuánto esperamos que la persona haga.

En cuánto nos exigimos nosotras para sentir que hicimos una buena consulta y que lo que recibimos a cambio estuvo justificado. Siendo que esa buena consulta sigue pasando por la excelencia en lo que damos, que por supuesto es importante, pero más importante aún es con qué energía la ponemos en contacto.

Con qué energía se va, qué pensamientos y posibilidades nuevas le aparecen, que sensaciones físicas experimenta: todo lo que integra el ser, no el hacer.

Porque la exigencia de la profesional, la exigencia de la consultante y la exigencia histórica del espacio de consulta no están separadas; se espejan. Y como dos imanes que intentan acercarse desde el mismo polo, se desmagnetizan.

Por eso, integrar la energía femenina a nuestra capacidad de liderar nuestro negocio y guiar personas es fundamental.

No podemos hacer nada de esto de forma efectiva sin escuchar —no oír; escuchar—, sin el diálogo honesto, sin soltar la identidad de la nutri impecable, sin haber entrado en contacto con nuestra propia sensibilidad y empatía. Y eso a veces solo es posible si dejamos de cargar el agotamiento y el “darlo todo” como una medalla de honor.

Dejar de atravesar la nutrición por números —ese paradigma lineal y pesocentrista— no es solo dejar de contar calorías, kilos y horas de ayuno.

También es dejar de ver a la sesión como algo transaccional donde cuanto más material y cambios copados se lleva la persona, más lo valió.

También es soltar la mentalidad de escasez donde si marco límites, me van a rechazar.

Y también es soltar la creencia de que si muestro realmente quien soy, cuales son mis valores y mi verdad, pierdo - seguidores, consultantes, dinero, oportunidades -.

Mientras vamos drenando nuestra energía, no solo por la cantidad de personas y el desbalance con la recompensa económica, sino porque cuando no estamos conectadas a nuestra sensibilidad, propósito y humanidad, la fuente de energía se agota muy rápido.

Porque lo que termina sucediendo cuando habitás una nutrición más humana, más conectada a tu energía femenina y a quien sos, es más bien todo lo contrario.

Ganás.

Todas ganamos.

En libertad, en vitalidad, incluso en seguidores, consultantes y dinero.

Porque cuando entras en contacto con tu autenticidad, te volves magnética.

Las personas te buscan porque saben que dentro suyo también está la posibilidad de habitarse con esa liviandad. Y eso es lo que verdaderamente buscan en vos como guía de sus procesos.

Y es lógico que ahora aprezca la frustración, la irritabilidad, la inseguridad.

No porque no sepas lo suficiente.

No porque no hayas dado lo suficiente.

Y no porque las personas del otro lado les falte compromiso o fuerza de voluntad o entendimientos. (Uf, si será esta la mayor invitación a conectar con tu humanidad y tu sensibilidad).

Sino porque el lugar desde el cual estás presentándote está dejando fuera una parte tuya muy mágica.

Y eso necesita incomodar lo suficiente como para que te muevas de ahí.


Este viernes tenemos la clase Sesiones Magnéticas.

Vamos a llevar todo esto a la práctica: mirar qué está pasando realmente en tus consultas, detectar dónde aparece la fricción, reconstruir casos de personas que no volvieron y observar dónde se metió la exigencia.

Porque no quiero que te vayas de este workshop entendiendo una teoría más.

Quiero que puedas mirar tus propias sesiones con otros ojos y encontrar esas oportunidades concretas donde podés dejar de empujar, demostrar y dar de más para empezar a construir un espacio al que a la persona le sea un planazo volver y a vos también te dé ganas de seguir sosteniendo. Y si acaso sentis que estás cumpliendo un ciclo con tanta sesión 1:1, que todo esto también funcione como espejo y materia prima de lo que quieras crear.

Y este es, para mí, el primer movimiento de todo lo demás. Por eso hasta el viernes está a un precio irrisorio con respecto a su valor real y a su precio original.

Podés acceder a sólo 22 usd / $22.000 (precio real 99 usd / $99.000). Es este Viernes 28/08 a las 10 am (arg), clase en vivo de 3 hs, y luego queda grabada por todo el fin de semana para que la vuelvas a ver o la veas en caso de que no puedas estar en vivo. Y por lo fuego que va a estar, preferible verla en diferido que no verla.



Ahora si ya estás lista para todo, te recomiendo el Bundle de los 4 workshops que serán la matriz de tu expansión y la de tu negocio. Porque las sesiones 1:1 pueden ser mucho más que la forma básica de ejercer la profesión.

Pueden ser

  • El espacio donde aprendés a acompañar desde otro lugar.

  • El medio donde construís una relación más honesta y profunda con las personas que elegis y te eligen.

  • La fuente de creativa que te permite entender qué necesita realmente tu comunidad.

  • Y la semilla desde la que puede crecer todo tu ecosistema.

Todo cambió en mi vida y en mi servicio cuando aprendí a usar el 1:1 como espejo y escuela.

El podcast, el libro, los programas, la membresía, incluso mi propio proceso de autoconocimiento y sanación - todo nació y nace de ahí.

Por eso hoy quiero compartírtelo a través de estos 4 workshops sinérgicos donde vamos a trabajar:

→ La experiencia: cómo hacer de tus sesiones un espacio magnético y transformador. Magnéticas: trabaja lo que sostiene tu capacidad de guiar.

→ La estructura: cómo construir un formato que cuide tu energía, tus límites y tu economía. Alineadas: trabaja el formato que sostiene tu práctica.

→ La expansión: cómo transformar la información de tus sesiones en nuevas propuestas y productos. Lab: trabaja todo lo que puede nacer de lo que sucede ahí.

→ La identidad: cómo integrar tu mirada holística y construir una forma propia de acompañar. Holísticas: trabaja la estructura capaz de co

ntener tu mirada.

Con el Bundle vas a tener 1 año de acceso a cada workshop, y además acceso directo a una mastermind para despejar dudas, revisar tu caso e integrar conceptos a fines de septiembre!! La mayoría de las que se inscribieron, compraron directamente el bundle porque además hasta el Viernes accedés a todo con un 40% off!!

Me encantaría saber con qué es lo que más resonaste de esta nota, qué fichas se movieron dentro tuyo, y que venías intuyendo y pudiste confirmar.

Y quiero que sepas que todo esto no tiene por qué pesar en vos, son todas oportunidades y estoy feliz de haber asumido el llamado que sentía hace tiempo después de tantos años y aprendizajes: poder transmitirlo como un atajo para que las profesionales que tienen o están despertando esta mirada sobre la nutrición puedan crecer, y que juntas transformemos el paradigma de la nutrición.

Un placer acompañarte en este ratito de lectura intencional.

Gracias,

Yae

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