Volver a habitar la naturaleza femenina

Durante muchos años de mi vida intenté (y durante muchos años logré) “separar los tantos”: la actividad fisica, la alimentación, la vida social, la pareja, la familia, todo tenía de mí lo que cada área esperaba, o mejor dicho, lo que se esperaba de mí en cada área. Y es así que en el medio me perdí a mi misma, porque intentaba cumplir con los estándares que nos imponen silenciosamente desde siempre en cada uno de estos espacios, desintegrandome por completo. Más quería forzar a que las cosas sean de una forma, más me frustraba. Más me exigía, menos disfrutaba. Y esto quedaba en el plano mental y emocional hasta que el cuerpo me empezó a avisar: hinchazón abdominal, indigestión, migrañas cada ciclo, ciclos irregulares al punto que ya ni sabia cuando me iba a venir ni me interesaba, comer con muchísima ansiedad, comer sin registro, semanas de minimo movimiento (por algun motivo nunca deje de moverme pero sí lo hacia obligada y sin disfrutarlo, y con mucha frustración en el medio por seguir pensando que tenía que hacer más).

Nos olvidamos que venimos de la tierra y que como todo proceso natural tenemos ciclos.

Creemos que podemos hackear nuestro sistema pero tarde o temprano el cuerpo, por suerte, nos avisa: cuando por periodos te es imposible volver a entrenar, cuando no te da la energía para empezar a hacerlo, cuando cada vez que te viene sentís inflamación por todo el cuerpo desde dolores de cabeza, pesadez, hinchazón, calambres de útero, cuando te enojás por sentir tus propias emociones, cuando las tapás con comida, compras, scrolleo infinito que termina en stalkear a la ex de tu compañero del colegio (?, y cuando una y otra vez te proponés cambios que no terminas sosteniendo.

La mente quiere programar y planificar en base a lo ideal de cómo se van a dar las cosas, pero dejamos de lado lo más importante que es entender cuál es la energía disponible para crear, y hacia dónde ésta fluye naturalmente. Hacemos fuerza, sí, pero la opuesta: Y terminamos por resistir en lugar de acompañar.

Volver a integrarte como el todo que sos


Buscando mi propia revolución empecé a conectar con el mundo espiritual, de la física cuántica y la manifestación (con Lacy Phillips y Sahara Rose principalmente - ya sé que me lo van a preguntar y ellas son con las que más resueno al momento), y empecé a escuchar acerca de la energía femenina vs energía masculina. Relacionarlo con todo lo que siempre hablamos sobre la cultura de la dieta, de la autoexigencia, el estrés, todo me hizo sentido: Estamos totalmente desequilibradas con un exceso en la energía masculina, y esto se termina traduciendo en la forma en la que comemos, nos movemos, nos relacionamos, nos miramos.


Lo poco que aprendimos sobre salud y nutrición está basado en el paradigma de la energía masculina, lo que es todo homogéneo, lineal, activo, estable. Y es el resultado de observar a nuestro cuerpo de forma desintegrada, como sistemas que no se relacionan entre ellos, haciendo que busquemos una solución para cada síntoma por separado, poniendo parches al malestar, "tips" para modificar lo que en realidad requiere de una profunda ( y no por eso más larga) transformación en la forma que nos habitamos a nosotras mismas.


Generalmente, es hasta que el cuerpo físico no expresa un desequilibrio que irrumpe en la continuidad del ritmo del día, que recién ahí prestamos atención a lo que pasa en nuestro mundo interno. La gran mayoría de esos desequilibrios empiezan en el plano sutil: en esa exigencia, frustración, ansiedad, presión que nos ponemos por que todo sea lineal y en ascenso, en ciertos días programados, con los minutos contados, cierta cantidad de veces, cada cierta cantidad de horas, cierta cantidad de kilos, gramos, calorías, números, números, números. El problema no está en el desequilibrio, poder verlo es el primer paso para entender que algo de lo que venía sucediendo te estaba corriendo de tu eje. El desequilibrio (ese atracón, esa baja energía, ese desgano, esa pasada de rosca) es tu guía. No son piedras en tu camino, son tu camino.


La mirada holística es una mirada que integra, y que prioriza la compasión y la empatía por sobre lo que supuestamente se "debe" hacer. Cada síntoma no puede entenderse aislado ni del resto del cuerpo, ni del resto de la persona que lo tiene. La ansiedad no es la ansiedad, es tu ansiedad. Tu migraña, tu inflamación intestinal, tu cuerpo, tu sistema. Y como con todo, es necesario un equilibrio.


Lo que trae la visión holística es la energía femenina, lo sutil, lo intuitivo, lo que tiene que ver con lo que no se puede medir necesariamente a través de cuentas y números, y que no puede separar la salud física de la emocional o la mental, ni del mundo que la rodea.

Volver a escucharte

El hacer, hacer, hacer, el ponerse objetivos y metas rígidas, el pensar y vivir en la mente, el ejecutar sin parar y sin cuestionar, el ir para adelante sin mirar a los costados, el desintegrarnos para ver y controlar cada parte por separado. Vivís diciéndote a vos misma "tengo que.." "debería..." "debería haber..."? Vivís agotada, drenada, desconectada? Normalizaste síntomas y signos que tu cuerpo expresa una y otra vez?. Todo esto es síntoma y signo de la profunda desconexión que tenemos con cómo funciona verdaderamente nuestros cuerpos.


Nosotras NO tenemos los mismos requerimientos nutricionales y energéticos todo el ciclo, ni las mismas necesidades emocionales, capacidades mentales, habilidades creativas y productivas. Ni siquiera tenemos ciclos iguales entre nosotras, ni serán todos iguales entre ellos dentro de tu organismo, porque funcionamos en un contexto. Y esa rigidez con la que nos educaron, tipica de la energía masculina, continua por desequilibrarnos y alejarnos de la magia de fluir con este movimiento.


Y nos olvidamos que lo cíclico es lo que permite que la naturaleza crezca. El sol, la lluvia, el vacío, los tiempos, el intercambio, el contexto, todo pertenece a los ciclos de la naturaleza. La frustración no viene de como son los ciclos sino de la expectativa que la mente inventa, ignorando la información que la naturaleza siempre le dió.


Nadie planifica un día de pileta en pleno invierno. Nadie sale con una campera con peluche adentro en pleno verano. Lo mismo pasa con nuestros cuerpos y con como funcionamos de forma cíclica: Nos desequilibramos, no porque haya algo que funcione mal, sino porque no sabemos como fluir con eso, y vamos constantemente en contra de lo que nuestra naturaleza nos da. Y ese ciclo en el que vivimos es tan necesario y mágico. Es tan necesario salir, como guardarse. Hay tiempos para llover y para que salga el sol. Hay tiempos donde en la superficie va a haber mil frutos y por dentro la tierra estará en pausa, y tiempos donde por fuera habrá silencio y por dentro una revolución.


Volver a conectar con la intuición propia de la energía femenina

Más que ganar intuición, el camino es hacia dejar de evitarla, dejar de pensar que los mensajes que envía tu cuerpo están para perjudicar tu camino; ellos SON tu camino.

La energía femenina es como un océano. Se trata entonces de aprender a surfear las olas, de celebrar cada marea, baja, alta, todas tienen un para qué y algo para enseñarnos. Somos 4 mujeres en una, y la intuitiva de la fase menstrual podría serlo si no hace mil quinientos planes, si la nutritiva de la fase lútea comió lo que necesitaba comer, o por el contrario se lo restringio. Y si la activa de la fase folicular y ovulatoria se movió lo que necesitaba moverse o por el contrario se la pasó calculando si era mejor hacer zumba o spinning y al final ni salió a caminar. El tema es que nos educaron para desconfiar de lo que se sale del estatus quo, en lugar de verlo como la mismisima magia que viniste a traerle al mundo.


Redescubrir tu raíz, tu naturaleza, sincronizar con ella, es la forma de gestionar y prevenir también futuros disbalances! Es invertir en tu autoconocimiento, como si fuese acomodar una puerta corrediza cuando se sale del carril que permita que se mueva en eje.


Como todo oceano, se ve sostenido por la tierra, lo firme, la estructura. Y esa base es necesaria, no para estructurarse, sino para entender como es que el oceano va a comportarse, y qué podemos hacer para acompañarlo. Y esto es justamente lo que veremos en el Programa de Ciclicidad Femenina: las bases, los por qué y para qué, las prácticas que van a potenciar toda la energía disponible, en lugar de continuar drenandola y estresando a tu cuerpo. Necesitamos ser cada vez más las que habitamos este Universo en sintonía con la naturaleza. Y por eso quiero enseñarles en este Programa a registrar todos estos cambios, distinguir entre desequilibrios y cambios esperables, y no solo entender sino interiorizar cómo acompañarlos desde la alimentación, el movimiento, incluso lo social y laboral para quienes quieran dar un paso más.


Cada una de nosotras tiene una guía proporcionada por su propio sistema, que ya está funcionando, y solo espera ser escuchado y atendido desde el amor y el cuidado que se merece. Sos tu mejor maestra.

Reconectar con la naturaleza femenina es más que la gestión del ciclo, y muchísimo mas que gestionar los 3-7 días de sangrado: es cambiar la base sobre las que tomas las decisiones que tienen que ver con tu dia a dia, alinearla a tu biología y tu bioindividualidad. Lo más loco, es que si tomas consciencia de tu propio ciclo, seguro encontrarás patrones que se repiten. Empezá por ahí, por respetar de forma consciente y amorosa lo que tu cuerpo ya te está diciendo.


Deseo profundamente que cada vez seamos más las mujeres que vivimos alineadas a nuestra propia naturaleza. Creo que en ese fluir está la verdadera libertad.



Yae


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