Guía para decodificar tus antojos dulces, desde lo biológico y lo emocional.


Si estás leyendo esta nota es porque seguramente alguna vez dijiste la frase 'necesito algo dulce', y porque seguramente más de una vez estuvo (o sigue estando) cargada de frustración, ansiedad, confusión, sensación de descontrol, tal vez incluso culpa o enojo con vos misma. Seguramente también te dijeron o aprendiste a creer que era cuestión de voluntad, autocontrol, ponerse las pilas. Que la salida estaba en estructurarte, ajustarte, exigirte un poco más.


El propósito de esta nota en blog no es podes perfeccionar tu alimentación eliminando esa necesidad de dulce que tanto te molesta. El propósito es que puedas empezar a percibir eso que se sale del ideal como un mensaje de tu cuerpo, para que dejes de considerar esa estructura en la que estás intentando encajar, como la Y que entiendas a esos mensajes como el atajo a encontrar el equilibrio (dinámico, por supuesto) y no lo que te está evitando que lo encuentres.

Para algo están, y aceptar lo que ya está sucediendo no permite verlo como reflejo de mucho de lo que te puede estar sucediendo a nivel físico, mental y emocional. En esta guía te cuento cuales pueden ser las causas de esos antojos, qué mecanismos las exacerban, y qué decisiones podés tomar para acompañar esta situación en lugar de rechazarla. A veces lo que necesita cambiar no es lo que sucede en sí sino nuestra percepción sobre lo que sucede. Suavizarnos, en lugar de hacer fuerza. Aceptarlo y desde ese lugar que se termine transformando en lo que necesite transformarse.


Como siempre, mi mirada es holística. Solo integrando el mundo físico/biológico con el mundo sutil de la mente y las emociones es que podemos entender como todo conecta con todo y cómo la visión holística es la que comprende la complejidad de nuestra humanidad. Desde ya que la solución no está en comer gelatina light, ‘darte un gustito/permitido/porción justa’ cada día, ni eliminar todos los carbohidratos. Creo que lo mejor que podemos hacer frente a situaciones que nos generan tantas emociones es ir a la raíz, entender qué las creó para que el camino a resolverlas sea a través de ellas, y no alrededor de ellas, emparchandolas con lo mismo de siempre.



Decodificando la raíz biológica y emocional de la necesidad de 'algo dulce', de esos antojos que vienen acompañados de emociones y pensamientos incómodos. Qué puede estar llevando a la repetición de esta situación?

- Un desequilibrio de tus niveles de azúcar en sangre:

Haces comidas incompletas y/o desequilibradas en nutrientes. Sea porque tenés un vínculo insano con el alimento y/o tu cuerpo, o por falta de educación alimentaria o todas las anteriores. Esto desequilibra tus hormonas del estrés y del hambre, y la señal que llega a tu cerebro es la de necesitar energía urgente = azúcar de rápida absorción = procesados.

- Vivís en estado de supervivencia -al palo-

Por lo que tu cuerpo utiliza combustible constantemente, no lo acompañas desde tus hábitos y a su vez está en modo ahorro energético entonces te pide azúcar+grasas de rápida absorción. El estrés aumenta tus necesidades y depleciona tus reservas de magnesio. Una de las principales fuentes de este mineral es el chocolate. El cuerpo sabe donde encontrarlo y cuando lo recibe aprovecha para consumir lo más posible.

- No honras tu hambre (entonces tampoco tu saciedad).

No actualizas tus porciones y alimentos al momento del ciclo en el que estás, o el momento de tu vida que estás atravesando, y se crea un efecto bola de nieve, y en algún momento donde se te junta todo se abre esa puerta y todas las necesidades físicas y emocionales insatisfechas piden ser escuchadas.

- Una costumbre que se ancló en tu sistema

Costumbre biológica: Cuando comemos liberamos dopamina, la hormona del placer. Cuando comemos ultraprocesados esa liberación de dopamina es aún mayor, generando una expectativa de ‘placer’ más alta que hace que lo que queda por debajo de esa expectativa no se perciba como placentero.

Costumbre cultural: Desde chicas nos acostumbraron (en casa, en la tele) a comer postre, comer golosinas, a percibir las golosinas como muestra de amor, cuidado, diversión.

- La falta de placer en tu día a día

Si en tu día no tuviste un minuto de placer, de pausa, de satisfacción, no sería extraño que necesites recibir una buena dosis de placer al final del día o después de una situación estresante. Sentir placer es una necesidad biológica tan importante como recibir nutrientes.

Si incluso ese displacer diario viene de tu vínculo con la comida, y comer dulce te pone en un circulo vicioso de pensar todo el día en eso, en compensar, en ‘arreglar’: cuanto más grande el displacer, más grande la forma de volver a sentirlo. Y por otro lado, tener en tu cabeza todo el día el haber comido algo dulce es como tener una publicidad constante de esa comida, obviamente la vas a terminar yendo a buscar por más de que te repitas que no deberías.

- La falta de conexión constante

El control y el descontrol son la misma cara de la moneda, parten del mismo lugar de desconexión y desconfianza. Muchas veces el momento de comer algo dulce es el único momento de pausa, de darte dulzura, de revisar - por más de que sea desde el juicio y el rechazo - qué está pasando con vos. El alimento es la primera fuente de conexión y protección que tenemos en la vida. Es intuitivo volver a esto cada vez que te sentis en falta de estos.


Cómo deshacer ese código que se ancló en tu sistema durante tanto tiempo? Cómo re-codificar?

Cuestionar con curiosidad genuina:

Qué necesito? Necesito más nutrientes, más placer, más conexión? Estoy acompañando mi alimentación a lo que estoy atravesando: al momento de mi vida, de mi ciclo hormonal? Que significa en mi mente comer algo dulce? a que lo tengo asociado y a que emociones lo tengo asociado?

Romper la codificación predeterminada:

Necesitar algo dulce no significa necesitar un procesado pero puede que en tu mente esté esa relación directa porque cuando te imaginas algo dulce tu cerebro busca algo que te resulte dulce.

Equilibrar niveles de azúcar en sangre:

No hay fuerza de voluntad que le gane a la biología. Si tus niveles de azúcar en sangre están en desequilibrio y no trabajas para que tus hábitos te hagan tender al equilibrio, no va a haber autocontrol que le gane a lo que biologicamente estás necesitando por el desequilibrio que tu cuerpo está atravesando. Lo mejor que podes hacer es crear nuevos hábitos de alimentación consciente que permitan restablecer el equilibrio en tus niveles de azúcar en sangre, y que tu cuerpo no esté dando manotazos de ahogado para reequilibrarse. Como siempre, la base está en hacer un cambio de base, y que ésta esté colmada de naturaleza (alimentos reales de origen vegetal). Algunas recomendaciones para equilibrar este núcleo biológico puntualmente:

  • Crear platos completos en nutrientes y centrados en plantas: fibras, carbohidratos complejos, proteinas y grasas saludables.

  • Sumar el sabor dulce en tus comidas, a través de alimentos naturalmente dulces: Frutas, vegetales dulces como zanahoria, remolacha, batata, papa, boniato, calabaza, carbohidratos complejos como legumbres, cereales y pseudocereales integrales, extras como pasas de uva, dátiles, coco rallado, canela, cacao sin azúcar. Estos alimentos también son altos en magnesio, por lo que vas a estar replecionando esta deficiencia. Esto hará que tu paladar se vaya acostumb

  • Hacer del momento de comer una pausa sagrada: La presencia de hormonas del estrés también desequilibra niveles de azúcar en sangre. Así que además de una alimentación equilibrada y completa, hacer del momento de comer una pausa sagrada, consciente, respetuosa con tu cuerpo definitivamente hace la diferencia en cuanto a como absorbes los nutrientes, y te va a dar la sensación de placer y conexión que tu cuerpo necesita para sentirse a salvo y bajar el estrés. Incluso sintiendo la necesidad de dulce, hacer de esa situación un momento con vos, ritualizalo y experimentarlo con todos tus sentidos lo transformará en un espacio de paz y no de guerra. Desde este lugar, no estará atado a emociones negativas y no vendrá de la mano de días caóticos para caotizarlos más.

  • Disminuir el umbral de dulzor: Si soles endulzar tus infusiones por ejemplo, podés ir reduciendo progresivamente los edulcorantes y azúcares agregados. Podés partir de donde estés e ir bajando de a un 20% cada 1 semana, para que el cambio se gradual y tu paladar no vaya notando la diferencia tan intensamente.

En el Curso de Alimentación consciente & Cocina natural aprendemos a hacer de todo esto tus nuevos hábitos. Desde el recuperar el placer y la conexión con el alimento, a aprender a crear una rutina de alimentación que equilibre tu cuerpo. Uno de los 5 PDF contiene una guía paso a paso para disminuir tu umbral de dulzor, y además el recetario está lleno de opciones para resetear tu paladar y sumar alimentos reales que te permitan equilibrar tus niveles de azúcar en sangre. Encontrarás también un plan de 4 días de limpieza para frenar el círculo vicioso y empezar de cero.


Y por último..

Sanar la percepción problematizada:

Necesitar algo dulce no es un problema. Tampoco seria un problema que eso dulce que elijas sea un procesado. Muchas veces el problema es lo que aprendiste a pensar y sentir acerca de eso: que está mal, que no debería pasar, que ’tengo un problema con lo dulce’ entonces todo lo que se crea alrededor de eso es problematico, dañino, autodestructivo.

No es el necesitar algo dulce sino el vínculo que tenes con esa situación, que termina empeorando la situación en sí. Siguiendo con el ejemplo de arriba, creemos que aceptarlo lo va a hacer permanecer pero en realidad es rechazarlo lo que lo ata al caos.


Como verás esta nota se resume un poco en la complejidad hermosa de ser humanas en su máxima expresión. Confia que no hay nada para controlar, pero tal vez sí mucho para aprender y sanar.

En mi opinión, es importante dar soporte a la parte biológica al mismo tiempo que se inicia un proceso de sanar el vínculo con la comida de ser necesario. Fui testigo de muchos casos donde al aprender a nutrir a tu cuerpo, a respetar sus niveles de hambre y saciedad, a darle alimento de calidad, calman tanto los desequilibrios que el vínculo con el alimento y tu cuerpo empieza a sanar, porque empieza a sentirse el disfrute, la paz mental y la seguridad que tanto se buscaba.


Cuando lo aceptas, lo podes transformar en ese espacio de placer y conexión que era todo lo que te vino a pedir desde un primer momento. Te obliga a mirar hacia adentro, a poner un freno en todo lo que está pasando en tu vida y observarte a vos. Es a veces la única vía de regreso a tu cuerpo. Lo que te propongo, es que te suavices en esto, y seas un poco más dulce con vos.




Más recursos:

Si resonas con esta necesidad, te recomiendo el Curso de Alimentación consciente & Cocina natural, un curso pensado para que seas tu propia guía en este proceso con videos, pdfs llenos de información y herramientas y un grupo de apoyo para mantener tu conexión y motivación. La semana que viene tenemos otro encuentro en vivo para todas las que ya lo hayan adquirido! Es una gran forma de empezar aprovechando el impulso del encuentro en vivo.

Es un curso online paso a paso para iniciar un camino de ida hacia la alimentación consciente y enamorarte de la forma en la que nutrís tu cuerpo. Si estas buscando hacer un cambio de raíz en tu nutrición este es el curso por el que recomiendo empezar sin dudas.


Podcast Revolución del Bienestar: Ep 16 - Necesito algo dulce