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Guía para decodificar tus antojos dulces, desde lo biológico y lo emocional.


Si estás leyendo esta nota es porque seguramente alguna vez dijiste la frase 'necesito algo dulce', y porque seguramente más de una vez estuvo (o sigue estando) cargada de frustración, ansiedad, confusión, sensación de descontrol, tal vez incluso culpa o enojo con vos misma. Seguramente también te dijeron o aprendiste a creer que era cuestión de voluntad, autocontrol, ponerse las pilas. Que la salida estaba en estructurarte, ajustarte, exigirte un poco más.


El propósito de esta nota en blog no es podes perfeccionar tu alimentación eliminando esa necesidad de dulce que tanto te molesta. El propósito es que puedas empezar a percibir eso que se sale del ideal como un mensaje de tu cuerpo, para que dejes de considerar esa estructura en la que estás intentando encajar, como la Y que entiendas a esos mensajes como el atajo a encontrar el equilibrio (dinámico, por supuesto) y no lo que te está evitando que lo encuentres.

Para algo están, y aceptar lo que ya está sucediendo no permite verlo como reflejo de mucho de lo que te puede estar sucediendo a nivel físico, mental y emocional. En esta guía te cuento cuales pueden ser las causas de esos antojos, qué mecanismos las exacerban, y qué decisiones podés tomar para acompañar esta situación en lugar de rechazarla. A veces lo que necesita cambiar no es lo que sucede en sí sino nuestra percepción sobre lo que sucede. Suavizarnos, en lugar de hacer fuerza. Aceptarlo y desde ese lugar que se termine transformando en lo que necesite transformarse.


Como siempre, mi mirada es holística. Solo integrando el mundo físico/biológico con el mundo sutil de la mente y las emociones es que podemos entender como todo conecta con todo y cómo la visión holística es la que comprende la complejidad de nuestra humanidad. Desde ya que la solución no está en comer gelatina light, ‘darte un gustito/permitido/porción justa’ cada día, ni eliminar todos los carbohidratos. Creo que lo mejor que podemos hacer frente a situaciones que nos generan tantas emociones es ir a la raíz, entender qué las creó para que el camino a resolverlas sea a través de ellas, y no alrededor de ellas, emparchandolas con lo mismo de siempre.